Teutoburgo nos lleva a la antigua Roma y muestra que Roma no era invencible.
En
septiembre del año 9 después de Cristo, veinte mil soldados romanos avanzan
confiados en su victoria hacia un bosque impenetrable en el norte de Germania.
Pero en realidad todo comenzó años atrás... Dos muchachos corren por el bosque.
Armin quiere mostrar a su hermano Wulf un prodigio: el «camino que no se
termina nunca». Una vía pavimentada de piedras pulidas, tan hermosa como si
fuera obra de los propios dioses, que los soldados romanos están construyendo
cerca de su aldea, en el corazón de la agreste Germania. Una calzada que cruza
bosques, ríos, ciénagas y ni siquiera se detiene ante las montañas. Mientras
están admirándola, oyen los pasos de una patrulla romana. Pese a oponer
resistencia, terminan siendo capturados. Sin embargo no les matan. Armin y Wulf
son los hijos del caudillo de los queruscos, un guerrero poderoso y amado por
su tribu. Son llevados a Roma en calidad de «huéspedes» de César Augusto, quien
los deja al cuidado del centurión Marco Celio Tauro. Años después los dos
jóvenes se han convertido en Arminius y Flavus, dos expertos soldados
respetados por todos y que han sabido ganarse la confianza del propio
emperador.
La novela está distribuida en tres partes. La primera está
centrada en la relación de los príncipes queruscos Armin y Wulf, Arminius y su
hermano Flavus, con el Imperio Romano, al que llegan como rehenes para
garantizar la fidelidad a Roma de su padre Sigmer.
Su formación, encargada directamente por el mismísimo
Augusto, queda de la mano del centurión de la legión decimoctava, Marco Celio
Tauro. Ambos hermanos aprenderán los modos de vida en la Gran Urbe y
estrecharán lazos con su tutor y maestro romano.
En la segunda parte, Arminius, ascendido a prefecto de la
caballería auxiliar germana por su lealtad al César, viajará por el Imperio y
conocerá su organización sus fortalezas y debilidades. De vuelta en Germania, participará,
como su hermano, en las campañas de conquista orquestadas por Tiberio entre el
Visurgis y el Elba, y en la aniquilación de la revuelta surgida en Iliria y
Panonia, hechos que le marcarán profundamente.
En la tercera parte narra los sucesos acaecidos en
Teutoburgo en el 9 d.C. y la venganza romana, que tuvo lugar unos años después
con el avance de Germánico, el hijo de Druso, hacia las tierras de los
queruscos, a los que masacró junto con otras tribus germanas en Idistaviso.
Me ha parecido una novela interesante, con una buena
ambientación hsitór8ica. Me ha gustado sobre todo la primera parte en la que se
explica la romanización de los dos jóvenes príncipes queruscos. No queda
bastante claro las razones que llevaron a Arminius a traicionar a Roma ni las
de Flavus a permanecer fiel al Imperio Romano.
El autor
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